martes, 18 de marzo de 2008

La FED, agresiva pero no tanto como el mercado quería

En el comunicado de la reunión de política monetaria llevada a cabo hoy, misma en la que el FOMC decidió recortar la tasa de referencia en 75pb, se destaca que a) los datos económicos apuntan a un debilitamiento importante de la actividad económica; b) el crecimiento en el consumo y en el mercado laboral se ha desacelerado; c) los mercados financieros se mantienen fuertemente presionados; d) el aumento de las restricciones para el acceso a crédito y la profundización de la crisis inmobiliaria van a ser un lastre para la economía en los próximo trimestres; e) la inflación se ha elevado, y las expectativas inflacionarias han crecido, pero se espera que se modere en los próximos trimestres, aunque el panorama al respecto es ahora más incierto. En otras palabras, el FOMC considera que las condiciones para el crecimiento siguen deteriorándose significativamente y además, que los riesgos inflacionarios han aumentado significativamente (muestra de ello es el dato del PPI de esta mañana). Con esta decisión, el comité de política monetaria de la FED espera que se promueva un crecimiento moderado y que se alivien los riesgos de recesión, y considero que está apostando a un alivio de la inflación, lo cual es, a mi modo de ver bastante arriesgado.
 
 
 
 

The two bears (título cortesía de Carlos Hermosillo)


La FED, más creativa que nunca (resumen semanal EU al 14/03/08)

A pesar de haber sido importantes, los datos económicos publicados la semana pasada fueron eclipsados por noticias de otra índole, tales como la nueva modalidad de subasta anunciada por la FED y el rescate de Bear Stearns por parte de JP Morgan y la FED de Nueva York.

¿Qué fue lo más importante que pasó la semana pasada?

La noticia más importante de la semana fue el anuncio el pasado martes de la nueva modalidad de subasta por parte de la FED, la TSLF (Term Securities Lending Facility), a través de la cual se generarán swaps de deuda respaldada por hipotecas - de calificación AAA o Aaa - a cambio de notas del Tesoro. Dichos intercambios se harían a un plazo de 28 días, dentro de los cuales los bancos pueden hacer líquidos sus papeles. El objetivo de esta nueva modalidad, que en total consistiría en una inyección de liquidez indirecta por hasta US$ 200 mil dólares, es crear mercado para los valores respaldados por hipotecas (MBS por sus siglas en inglés) y aliviar las presiones de liquidez a las que están sometidos los bancos estadounidenses.

En un principio, el mercado reaccionó de manera eufórica a esta medida, puesto que la percibió como una inyección de liquidez más para el mercado y así parte de la solución a sus problemas. Sin embargo, una vez que se descontó lo que realmente era la medida, el mercado no consideró que la TSLF pudiera ayudar a aliviar los problemas de liquidez y por tanto se ajustó significativamente.

¿Y qué más pasó?

El viernes pasado, la FED de Nueva York y JP Morgan anunciaron que iban a inyectar liquidez a Bear Stearns. En días anteriores, el CEO de la correduría, Alan Schwartz, negó que tuvieran problemas de efectivo y que los rumores de la empresa eran ridículos. Sin embargo, el viernes pasado, reconoció que el nivel de efectivo se había deteriorado significativamente. La inyección de liquidez será por un plazo de 28 días y el monto necesario - que hasta ahora no ha sido revelado - será aportado por la FED de Nueva York a través de JP Morgan, quien a su vez lo prestará a Bear Stearns. Durante este periodo de 28 días, JP Morgan y Bear Stearns deberían poner en marcha un plan de financiamiento o encontrar otras alternativas para la correduría.

Con esta noticia, las acciones de Bear Stearns cayeron 47% durante la jornada del viernes, con lo que su precio cerraron la semana en 34% del precio que tenían al cierre del 2007. Por si fuera poco, Standard & Poors le bajó la calificación de crédito en tres niveles, a BBB y la puso en revisión negativa, en tanto que Moody’s se la recortó a Baa1.

Vale la pena recordar que Bear Stearns fue el que detonó la crisis subprime en julio del año pasado - antes del sacudón de agosto - cuando anunció el colapso de dos de sus hedge funds, que incluían inversiones en valores respaldados por hipotecas subprime.

¿Qué hay de los datos económicos?

En relación a consumo, se dieron a conocer las ventas al menudeo, que registraron una caída inesperada de 0.6% en febrero, esto debido a un retroceso en las ventas de vehículos y autopartes, estaciones de gasolina y materiales de construcción. Este resultado, contrario a la expectativa del mercado (+0.2%),implica que el deterioro en el consumo se está trasladando a varios sectores y que la contracción en Estados Unidos apenas está iniciando.

En lo que se refiere a inflación, se reportó el índice de precios a las importaciones, mismas que aumentaron 0.2% en febrero con respecto a enero, cuando se esperaba un avance de 0.8%, por lo que este dato fue bastante positivo. Adicionalmente, se dió a conocer el índice de precios a los consumidores, que no registró cambios, producto de la desaceleración del incremento de los rubros que lo conforman, con lo que las presiones inflacionarias se alivian al menos temporalmente y en consecuencia, la FED cuenta con mayor margen de maniobra para seguir recortando las tasas de referencia.

Al respecto, durante la semana, la publicación de algunos datos generó reacciones importantes en el mercado de los futuros de los fondos federales, que llegaron a descontar con más de 80% de probabilidad un recorte de 100pb% en la tasa de referencia.

El panorama para la economía se mantiene negativo, es más, ha empeorado. Esta semana, la encuesta mensual de Bloomberg reveló que el conjunto de los economistas empeoró sus expectativas de crecimiento para Estados Unidos. Se recortó la expansión estimada para todo este año a 1.4%, desde 1.7%. Asimismo, para el primer trimestre se estima un crecimiento de 0.1%, en vez de 0.5%, mientras que para el segundo trimestre se espera uno de 0.5%, en lugar de 1%. En pocas palabras, se espera entonces que este año sea peor de lo que se estimaba hace algunos meses y todos los datos publicados apuntan a ello.

lunes, 3 de marzo de 2008

¿Estanflación? ¿Quién dijo estanflación?

La semana pasada estuvo nutrida por varios indicadores económicos. Sin embargo, estos no aportaron información adicional a la que ya sabíamos y nos mantuvo en el escenario de deterioro del crecimiento y de la inflación. Sin embargo, el presidente de la FED, Ben Bernanke, aseguró que Estados Unidos no entraría en estanflación, al contrario de lo que se ha especulado en las últimas semanas.




¿Qué fue lo más importante que pasó la semana pasada?




Tal como comentábamos la semana antepasada, los datos más importantes de la semana pasada fueron los de la inflación, puesto que han aumentado los temores por que Estados Unidos entre en estanflación - estancamiento del crecimiento con aceleración de la inflación -. En primer lugar, se dio a conocer el índice de precios al productor, que registró un alza de 1% en enero con respecto a diciembre, superando así a la expectativa del mercado, que se ubicaba en tan sólo 0.4%. Vale destacar que no sólo el índice general registró un fuerte aumento.




En efecto, el subyacente - que excluye alimentos y energía - aumentó 0.4% en el mencionado periodo, duplicando así al aumento esperado por el mercado, y mostrando entonces que las presiones inflacionarias no sólo están viniendo por el lado por el lado volátil. La publicación de este resultado ocasionó incluso una reducción en las expectativas de que la FED recorte la tasa de referencia: el mercado de futuros de los fondos federales dejó de descontar un recorte de 50pb con 100% de probabilidad.




Sin embargo, este comportamiento no se prolongó en los siguientes días, debido a que datos como la caída de las órdenes de bienes duraderos volvió a incrementar la posibilidad que la FED siga ejerciendo movimientos agresivos en la tasa de referencia. Dichas órdenes registraron una caída de 5.3% en enero con respecto a diciembre, cuando se esperaba un declive de 4% - que de por sí era bastante malo también -, luego de haber aumentado 4.4% en el mes anterior. Esto refleja una reducción en la demanda de bienes de capital por parte de los estadounidenses, o al menos una reducción en la expectativa de demanda futura, debido al deterioro en las condiciones de crédito y en las perspectivas económicas.




Por otro lado, se publicaron los dos indicadores de confianza más seguidos en Estados Unidos. En primer lugar, el Conference Board dio a conocer su índice de confianza, mismo que cayó a 75 puntos en febrero, desde 87.9 en enero, contra una expectativa de 82. En segundo lugar, la Universidad de Michigan publicó la revisión del índice correspondiente al mes en curso, que arrojó una revisión al alza ligeramente mejor a la esperada, es decir 70.8 contra 70, desde 69.6 estimado anteriormente. No cabe duda que los estadounidenses siguen manteniéndose pesimistas en lo que a condiciones actuales y futuras se refiere y que, por ahora, no hay política monetaria o fiscal que valga para levantar los ánimos.




No obstante, las cifras de gasto e ingreso personal no fueron tan malas. El ingreso personal aumentó 0.3% en enero con respecto al mes anterior, mientras que el gasto personal aumentó 0.4% en el mismo periodo, con lo que ambos resultados superaron la expectativa de aumento de 0.2% que tenía el mercado para los dos indicadores. Sin embargo, la tendencia nos dice que el consumo se va a ir desacelerando poco a poco, con lo que la actividad económica sufrirá consecuencias, evidentemente. El deterioro en el consumo dependerá a su vez del ritmo de desaceleración del mercado laboral, que consideramos continuará en declive. En efecto, de acuerdo al reporte semanal de las solicitudes iniciales de beneficios por desempleo, éstas aumentaron a 373,000 en la semana qu eterminó el 23 de febrero, desde 349,000 en la anterior, superando ampliamente la expectativa del mercado, que se ubicaba en 350,000.




¿Y qué más pasó?




En otro orden de ideas, la semana pasada, el presidente de la FED, Ben Bernanke, compareció ante el Senado y el Congreso estadounidenses y habló de la evolución de la economía en los últimos seis meses y de las medidas que ha tomado el banco central en términos de política monetaria. En suma, sus palabras no aportaron información adicional a lo que había comentado en su testimonio hace dos semanas y a lo que se publicó en la minuta de la última reunión de política monetaria.




Con respecto al escenario de inflación del que han hablado los economistas en la últimas semanas, dijo que no la anticipaba en lo absoluto porque no consideraba que la economía estuviera «remotamente» cerca de tal escenario, tal como lo estuvo en la década de los setenta. Adicionalmente, explicó que las presiones inflacionarias a las que se enfrentaba la economía provenían del alza de los precios de los commodities y reiteró que las expectativas se mantenían ancladas porque esperaba que dichos precios se estabilizaran en los próximos meses.
En pocas palabras, los datos de la semana pasada no aportaron mucho a lo que ya sabíamos y por tanto, esperamos que la próxima se nos aclare un poco más el panorama económico de Estados Unidos.




¿Qué se espera para esta semana?




En la presente semana se anuncia bastante agitada en términos de datos económicos. En primer lugar, el Institute for Supply Management dará a conocer sus índices, donde se esperan contracciones en ambos sectores: para el manufacturero, que se publicará el lunes 3, el mercado anticipa una caída a 48.5 en febrero, desde 50.7 en enero, en tanto que para el no manufacturero, que se dará a conocer el miércoles 5, debería registrarse un incremento de 44.6 a 48.3 en febrero. Vale la pena recordar que el ISM cambió la metodología de cálculo del índice de servicios, mismo que registró una caída importante en enero (41).




Adicionalmente, el viernes 07 se publicará el indicador por excelencia del mercado laboral, el cambio en la nómina no agrícola, que se espera registre un crecimiento de 40,000 en febrero, luego de haber caído a 17,000. De este resultado consideramos que dependerá significativamente la decisión de política monetaria del próximo 18 de marzo - si no es que se produce antes -. También se dará a conocer la tasa de desempleo, que se espera aumente a 5% en febrero, desde 4.9% en enero.




Por si fuera poco, esperamos igualmente la publicación del Beige Book, documento de diagnóstico que utiliza el Comité de Mercado Abierto (FOMC por sus siglas en inglés) para evaluar el estado de salud de la economía y tomar la decisión de política monetaria. Este documento se divulgará el próximo miércoles 5 a las 1 de la tarde, como de costumbre.




Esta es apenas una muestra de toda la información que se espera para esta semana. Sin embargo, lo que importa no es la cantidad, si no la calidad de la información, misma que esperamos nos permita tener como comentábamos, un panorama más claro de la economía estadounidense.

martes, 26 de febrero de 2008

¿Estanflación o no estanflación? Esa es la cuestión



La semana pasada estuvo caracterizada por indicadores que apuntaron todos a la misma dirección: el ritmo de crecimiento de la economía se está desacelerando notablemente, y las presiones inflacionarias vuelven a estar a la orden del día. ¿Será que Estados Unidos tendrá que enfrentarse a una estanflación?


¿Qué fue lo más importante que pasó la semana pasada?




En lo que se refiere al crecimiento, se destacó la publicación de dos indicadores de actividad económica. En primer lugar, el Conference Board dio a conocer los indicadores líderes, quienes registraron una caída de 0.1% en enero con respecto a diciembre. El deterioro del indicador adelantado fue liderada por el declive en los precios de las acciones. En otras palabras, como ya lo hemos comentado, la crisis financiera ha sido y seguirá siendo el detonante del deterioro de la economía estadounidense.




Adicionalmente, la Reserva Federal de Filadelfia publicó su índice manufacturero, mismo que cayó inesperadamente a -24 en febrero, desde -20.9 en el periodo anterior, cuando el mercado esperaba que subiera a -10. En el reporte del índice, se destaca que todos los indicadores tuvieron comportamientos peores a los del mes pasado y que, aunado a ello, el componente de precios aumentó significativamente, lo cual se traduce simplemente en que los gerentes de compra están observando aumentos en las presiones inflacionarias.




Hablando de inflación, la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés) dio a conocer el índice de precios al consumidor que se elevó 0.4% en enero, superando la expectativa del mercado (0.3%), y acelerándose después de haberse incrementado 0.3% en diciembre. Por su parte, el índice subyacente correspondiente también sufrió un aumento mayor al esperado, de 0.3% contra 0.2%. Esto quiere decir que la aceleración de la inflación no sólo está respondiendo al alza en los precios del petróleo y de los alimentos, sino que otros rubros (tales como el transporte, parte del índice subyacente) ya están sufriendo los estragos de la inflación.




Por si fuera poco, el pasado viernes, Richard Fisher, presidente de la FED de Dallas, reconoció el viernes que los indicadores inflacionarios más recientes no eran nada alentadoras, por lo que la FED debía prestarles mayor atención. Las declaraciones de Richard Fisher apuntan a un nuevo escenario sobre el futuro de la economía estadounidense, que podría ser peor que el de recesión: la estanflación, esto es, estancamiento de la economía acompañado de inflación.

¿Y qué más pasó?



Además de la publicación de los ya mencionados y comentados indicadores económicos, la FED dio a conocer la minuta de la última reunión de política monetaria, llevada a cabo los días 29 y 30 de junio, en la que se destaca principalmente que el nivel de actividad económica se ha desacelerado significativamente en los últimos meses, la confianza de los consumidores y de las empresas se ha deteriorado y que el panorama inflacionario empeoró a finales de año con respecto a la mitad del mismo. En suma, desde hace al menos tres semanas, los miembros del FOMC estaban no sólo preocupados por el crecimiento, sino también por la inflación, que, por lo visto, no se va a aliviar en el corto plazo y en consecuencia, pudiera obligar a la FED a moderar o a detener el relajamiento de la política monetaria que ha llevado a cabo desde septiembre.
Adjunta a la minuta, la FED publicó la encuesta de expectativas delos miembros del FOMC, misma que nos lleva a la misma conclusión: Estados Unidos parece estarse dirigiendo a una estanflación, que pudiera prolongarse al menos a la primera mitad del año.


En efecto, los miembros del FOMC recortaron el pronóstico de crecimiento para este año a un rango comprendido entre 1.3% y 2%, desde 1.8%-2.5% en la encuesta anterior. De la misma forma, incrementaron el rango estimado del desempleo, a 5.2%-5.3%, desde 4.8%-4.9%. Finalmente, al PCE core estimado lo elevaron a 2%-2.2%, desde 1.7%-1.9% calculado previamente. Con todo lo acontecido hasta ahora, este cambio en las expectativas no debería sorprendernos. Sin embargo, estaremos atentos a los datos que se publiquen, puesto que podrían confirmar o tal vez revertir ligeramente esta tendencia.



¿Qué se espera para esta semana?



La próxima semana se anuncia medianamente nutrida de indicadores y nuestra atención se centrará en el entorno inflacionario. El viernes 29 se publicará el PCE core, que se espera vuelva a aumentar 2.2% anual en enero. Ese mismo día, se publicarán las cifras del ingreso y gasto personal, que deberían, según las expectativas, aumentar 0.2% en enero. Sobre inflación, también se espera para esta semana la publicación del índice de precios al productor, que debería darse a conocer el martes y arrojar un incremento de 0.3% en enero.
Por otra parte, en lo que a confianza del consumidor se refiere, el Conference Board dará a conocer su índice, donde se espera una caída a 83 en febrero. Asimismo, la Universidad de Michigan publicará el índice final de enero, que debería ser revisado ligeramente al alza, a 70 puntos.



Adicional a lo anterior, prestaremos suma atención a la comparecencia semestral del presidente de la FED, Ben Bernanke, que hablará al Congreso del estado de la economía y de la política monetaria. No obstante, consideramos que, si bien es muy importante todo lo que pueda declarar Ben Bernanke en dicha comparecencia, no nos traerá mucha más información que con la que ya contamos.

Hace algunos años descubrí que me encantaba estar enterada de la economía mundial y de eventos financieros relevantes... Aquí les dejo una porción de lo que pienso y leo al respecto. A veces sera en ingles y a veces en español, dependiendo del mood y del tema...